La mayoría de los presupuestos fallan porque empiezan demasiado estrictos.
Empieza con tres grupos: costes fijos, costes flexibles y metas.
La clave es reflejar la vida real. Si gastas de más, ajustas, no empiezas de cero.
Elige una cifra diaria importante. Un presupuesto diario facilita las decisiones.